La incorporación de trabajadores temporales, becarios y personal en prácticas forma parte del funcionamiento habitual de muchas empresas. Refuerzos durante periodos de mayor actividad, sustituciones, programas de formación o proyectos específicos hacen que las organizaciones reciban constantemente a personas que necesitan acceder a sus instalaciones durante un tiempo limitado.
Aunque estas incorporaciones suelen gestionarse desde Recursos Humanos, también implican una cuestión importante para la seguridad: ¿cómo garantizar que cada trabajador tenga acceso a los espacios que necesita sin mantener autorizaciones innecesarias cuando termina su vinculación con la empresa?
A diferencia de los empleados permanentes, los trabajadores temporales suelen tener fechas de inicio y finalización definidas, funciones específicas y necesidades de acceso que pueden cambiar durante su estancia.
Por ello, gestionar correctamente sus permisos resulta fundamental para mantener la seguridad, simplificar las tareas administrativas y evitar que queden credenciales activas después de finalizar un contrato o unas prácticas.
¿Por qué es importante controlar los accesos del personal temporal?
En una oficina pueden convivir empleados indefinidos, trabajadores contratados para proyectos concretos, becarios, estudiantes en prácticas y profesionales externos.
Aunque todos compartan determinadas instalaciones, no necesariamente necesitan las mismas autorizaciones.
Por ejemplo, un becario del departamento de marketing puede necesitar acceder a la entrada principal, su zona de trabajo y determinadas salas de reuniones, pero no al archivo financiero o a los espacios técnicos.
Del mismo modo, un trabajador contratado durante tres meses puede necesitar acceder únicamente durante su jornada y mientras dure su contrato.
Cuando estas diferencias no se tienen en cuenta, pueden aparecer riesgos como:
- Permisos más amplios de los necesarios.
- Credenciales activas después de finalizar una relación laboral.
- Accesos a departamentos o zonas restringidas.
- Tarjetas compartidas entre diferentes trabajadores.
- Falta de información sobre quién puede entrar en cada espacio.
- Dificultades para gestionar cambios de horario o funciones.
Una política de accesos adecuada permite prevenir estas situaciones desde el primer día.
1. Definir los permisos antes de la incorporación
La gestión de accesos debería comenzar antes de que el trabajador llegue a la oficina.
Cuando Recursos Humanos confirma una nueva incorporación, conviene determinar qué instalaciones necesitará utilizar.
Para ello, pueden plantearse varias preguntas:
- ¿En qué departamento trabajará?
- ¿Qué zonas necesita utilizar?
- ¿Cuál será su horario?
- ¿Durante cuánto tiempo permanecerá en la empresa?
- ¿Necesitará acceder a otras sedes?
- ¿Existen espacios restringidos relacionados con sus funciones?
Responder a estas cuestiones permite preparar los permisos con antelación.
Así, el trabajador puede comenzar su actividad sin retrasos y sin necesidad de recibir autorizaciones improvisadas.
2. Aplicar el principio de acceso mínimo necesario
Uno de los criterios más importantes en la gestión de accesos es conceder únicamente las autorizaciones que cada persona necesita para realizar su trabajo.
Este principio resulta especialmente relevante en el caso de trabajadores temporales y becarios.
No todas las personas que trabajan en una oficina necesitan acceder a todos sus espacios.
Por ejemplo, una empresa puede establecer diferentes niveles de autorización para:
Entrada principal: acceso general al edificio durante el horario autorizado.
Zona de trabajo: acceso al departamento o planta correspondiente.
Salas de reuniones: autorización según las necesidades de cada puesto.
Archivos y almacenes: acceso limitado a los trabajadores que realmente los utilizan.
Zonas técnicas: autorización exclusiva para personal habilitado.
Esta distribución permite mantener una estructura clara y evita conceder permisos generales por simple comodidad.
3. Establecer fechas de inicio y finalización
Una de las principales diferencias entre los trabajadores temporales y los empleados permanentes es la duración prevista de su relación con la empresa.
Por ello, sus permisos deberían estar vinculados a ese periodo.
Por ejemplo, si un becario realiza unas prácticas entre febrero y junio, no debería conservar su autorización durante el resto del año.
Los sistemas de control de accesos que permiten configurar fechas de validez facilitan esta gestión.
La empresa puede establecer cuándo comienza una autorización y cuándo debe dejar de estar activa.
Un permiso temporal no debería convertirse en permanente simplemente porque nadie recordó cancelarlo.
No obstante, también conviene comprobar que las fechas configuradas coinciden con la situación real del trabajador, especialmente cuando se producen ampliaciones o finalizaciones anticipadas.
4. Adaptar los accesos a los horarios de trabajo
Los trabajadores temporales y becarios pueden tener horarios diferentes a los del resto de la plantilla.
Algunos realizan jornadas reducidas, otros trabajan únicamente determinados días y algunos participan en programas de prácticas con horarios variables.
Conceder acceso durante las 24 horas puede resultar innecesario si sus funciones se desarrollan dentro de una franja concreta.
Por ejemplo, un estudiante en prácticas que trabaja de lunes a viernes por las mañanas puede disponer de permisos adaptados a ese horario.
De esta manera, la empresa mantiene la flexibilidad necesaria sin ampliar las autorizaciones más allá de lo previsto.
También deben contemplarse posibles excepciones, como reuniones, formaciones o actividades extraordinarias.
5. Evitar el uso de tarjetas y códigos compartidos
Cuando una empresa incorpora personal durante periodos cortos, puede resultar tentador utilizar una misma tarjeta para diferentes trabajadores.
Aunque parezca una solución sencilla, compartir credenciales presenta inconvenientes importantes.
Si varias personas utilizan el mismo identificador, resulta más difícil determinar quién ha accedido a una instalación.
Además, cuando uno de los trabajadores finaliza su contrato, puede conservar conocimiento de un código compartido que continúa activo.
Por eso, es recomendable que cada usuario disponga de una credencial individual.
Esta medida permite gestionar sus permisos de manera independiente y mantener una mayor trazabilidad.
6. Gestionar correctamente los cambios durante las prácticas
Las funciones de un becario o trabajador temporal pueden evolucionar durante su estancia.
Por ejemplo, una persona puede comenzar realizando tareas administrativas y posteriormente incorporarse a un proyecto que requiere acceder a otra zona.
Cuando esto ocurre, sus permisos deberían actualizarse.
Sin embargo, es importante evitar que cada modificación se limite a añadir nuevas autorizaciones.
También deben revisarse los permisos anteriores para comprobar si siguen siendo necesarios.
De lo contrario, el trabajador podría acumular accesos que ya no corresponden a sus funciones.
La gestión debe adaptarse a los cambios sin perder de vista el principio de acceso mínimo necesario.
7. Coordinar Recursos Humanos y los responsables de seguridad
En muchas empresas, Recursos Humanos gestiona las incorporaciones y finalizaciones de contratos, mientras que los permisos de acceso dependen de administración, seguridad o Facility Management.
Si estos departamentos no mantienen una comunicación adecuada, pueden producirse desajustes.
Por ejemplo, un contrato temporal puede finalizar antes de la fecha prevista sin que el responsable de accesos reciba la información.
Como consecuencia, la credencial podría continuar activa.
Para evitarlo, conviene establecer un procedimiento que contemple:
- Comunicación de nuevas incorporaciones.
- Confirmación de fechas de inicio y finalización.
- Asignación de permisos según el puesto.
- Notificación de cambios de horario.
- Modificación de autorizaciones cuando cambian las funciones.
- Revocación de accesos al finalizar la relación laboral.
Una coordinación adecuada permite reducir errores y simplificar la gestión.
8. Facilitar la incorporación desde el primer día
La seguridad no debería convertirse en un obstáculo para la experiencia de los nuevos trabajadores.
Un becario que llega por primera vez a la oficina debería saber cómo acceder al edificio, qué espacios puede utilizar y a quién dirigirse si tiene alguna incidencia.
Preparar los permisos antes de su llegada evita situaciones como tener que esperar en recepción, solicitar una tarjeta a otro compañero o depender constantemente de alguien para abrir determinadas puertas.
Un proceso de incorporación bien organizado transmite profesionalidad y permite que el trabajador comience sus funciones con mayor autonomía.
Además, reduce las tareas manuales que deben realizar los responsables de la oficina.
9. ¿Qué ocurre cuando un trabajador temporal necesita acceder a otra sede?
Algunos trabajadores participan en proyectos que requieren desplazarse entre diferentes oficinas.
En estos casos, puede ser necesario conceder acceso a una ubicación adicional durante un periodo concreto.
Por ejemplo, un trabajador temporal contratado para apoyar un proyecto puede necesitar acudir a otra sede durante una semana.
En lugar de entregarle una credencial permanente para ambas instalaciones, la empresa puede gestionar una autorización específica para ese desplazamiento.
Una plataforma centralizada facilita este tipo de situaciones, especialmente cuando la organización cuenta con varias oficinas.
10. Revisar el historial de accesos cuando sea necesario
La trazabilidad es una herramienta útil para mantener el control sobre las instalaciones.
Cuando cada trabajador dispone de una credencial individual, el sistema puede registrar la actividad asociada a sus autorizaciones.
Esto puede ayudar a comprobar accesos realizados en determinados horarios o zonas y facilitar las revisiones ante una incidencia.
Por ejemplo, si se registra un acceso fuera del horario autorizado, el responsable puede revisar la situación y determinar si existe un error de configuración o una necesidad que no se había contemplado.
Es importante recordar que los registros deben utilizarse de forma proporcionada, con finalidades legítimas y respetando la normativa de protección de datos.
El objetivo es reforzar la seguridad de las instalaciones, no convertir el sistema en una herramienta de vigilancia indiscriminada de los trabajadores.
11. Revocar los permisos cuando termina el contrato o las prácticas
La finalización de una relación laboral es uno de los momentos más importantes en la gestión de accesos.
Cuando un trabajador temporal o becario abandona la empresa, sus autorizaciones deberían dejar de estar activas.
Este procedimiento debe aplicarse tanto si la finalización estaba prevista como si se produce de manera anticipada.
Entre las acciones recomendables se encuentran:
- Confirmar la fecha efectiva de finalización.
- Desactivar los permisos asociados al trabajador.
- Recuperar las credenciales físicas cuando corresponda.
- Revisar posibles accesos a otras sedes.
- Comprobar que no existen autorizaciones adicionales.
- Registrar la baja en el sistema.
Cuando los permisos están configurados con una fecha de caducidad, parte de este proceso puede simplificarse.
No obstante, la empresa debe disponer de mecanismos para actuar inmediatamente si la relación termina antes de lo previsto.
12. Realizar revisiones periódicas de usuarios temporales
Aunque los permisos tengan una duración definida, resulta recomendable revisar periódicamente los usuarios activos.
En empresas con un volumen elevado de becarios, trabajadores temporales o personal en prácticas, estas revisiones ayudan a detectar posibles errores.
Algunas preguntas útiles son:
- ¿Todos los usuarios activos continúan trabajando en la empresa?
- ¿Las fechas de finalización están actualizadas?
- ¿Existen permisos que deberían haberse retirado?
- ¿Los trabajadores conservan únicamente los accesos necesarios?
- ¿Hay credenciales sin identificar?
- ¿Se han actualizado los cambios de horario o departamento?
Estas comprobaciones permiten mantener un sistema más organizado y reducir riesgos derivados de autorizaciones desactualizadas.
Los errores más habituales al gestionar accesos temporales
A pesar de su importancia, la gestión de este tipo de usuarios suele presentar problemas recurrentes.
Uno de ellos es conceder los mismos permisos que a los empleados permanentes sin analizar las necesidades reales del puesto.
También es frecuente entregar tarjetas compartidas para evitar crear nuevos usuarios o mantener accesos activos después de finalizar unas prácticas.
Otro error consiste en depender exclusivamente de procesos manuales, especialmente cuando existen numerosas incorporaciones y bajas a lo largo del año.
Finalmente, la falta de coordinación entre departamentos puede provocar que los cambios laborales no se reflejen en las autorizaciones de acceso.
La mejor forma de evitar estas situaciones es establecer procedimientos claros y utilizar herramientas que faciliten su aplicación.
Cómo ayuda Temis Oficinas a gestionar los accesos de trabajadores temporales y becarios
Temis Oficinas permite centralizar la gestión de accesos y adaptar las autorizaciones a las necesidades de cada trabajador.
Su plataforma facilita la administración de usuarios, la creación de permisos personalizados y la gestión de accesos temporales para empleados, becarios, visitas y personal externo.
Entre sus principales aplicaciones destacan:
Permisos individuales: cada trabajador puede disponer de autorizaciones adaptadas a su puesto y funciones.
Accesos temporales: posibilidad de establecer permisos limitados al periodo durante el que se necesitan.
Gestión por zonas: control de los espacios a los que puede acceder cada usuario.
Horarios personalizados: autorizaciones adaptadas a diferentes jornadas y necesidades.
Revocación de permisos: retirada de accesos cuando finaliza un contrato o unas prácticas.
Gestión centralizada: administración de usuarios desde una misma plataforma, incluso en empresas con diferentes oficinas.
Historial de accesos: mayor trazabilidad sobre la actividad registrada.
Estas funcionalidades permiten reducir tareas manuales y mantener un control más organizado sobre los usuarios que se incorporan a la empresa durante periodos limitados.
Conclusión
Los trabajadores temporales y becarios necesitan acceder a las instalaciones de una empresa para desarrollar sus funciones, pero sus autorizaciones deben adaptarse a las características de cada puesto y a la duración de su vinculación.
Conceder permisos individuales, establecer fechas de validez, limitar el acceso a determinadas zonas y coordinar las altas y bajas con Recursos Humanos permite reducir riesgos y simplificar la gestión.
La clave está en que cada trabajador pueda acceder a los espacios que necesita, durante el tiempo necesario, sin mantener autorizaciones cuando dejan de ser útiles.
Con soluciones como Temis Oficinas, las empresas pueden gestionar estas incorporaciones de forma más ágil, ofrecer una mejor experiencia a los nuevos trabajadores y mantener la seguridad de sus instalaciones.
Porque un contrato temporal debería ir acompañado de permisos de acceso igualmente adaptados a su duración y necesidades.




